Por: José Fernando Machado, publicado en la Revista Proyecto Diseño

iStock000025942709Large_srcset-largeRómulo Polo, destacado diseñador industrial y vecino de columna en esta revista, se queja con frecuencia y con razón del uso indiscriminado del término “diseño”: desde el diseño de políticas económicas en el alto gobierno hasta el diseño de sonrisa que se vende en el mezzanine de una concurrida calle comercial.

Ahora yo me quejo del abuso del término “estratégico”. Hoy todo es estratégico: gerencia estratégica, cooperación estratégica, medidas estratégicas, comunicación estratégica, planeación estratégica…

Según Wikipedia, la estrategia es un conjunto de acciones planificadas sistemáticamente en el tiempo que se llevan a cabo para lograr un determinado fin o misión. Proviene del griego stratos (ejército), y agein (conducir, guiar). En efecto, es un término que tiene su origen en la disciplina militar y que hoy se aplica en muchos escenarios diferentes.

El concepto ya se había desarrollado al otro lado del mundo, en el clásico libro El arte de la guerra, el más influyente tratado sobre estrategia militar escrito por el general chino Sun Tzu hace 25 siglos.

Según la Real Academia Española (RAE), que se ocupa de definir lo que todo el mundo ya conoce, estrategia es: “1. Arte de dirigir las operaciones militares; 2. Arte, traza para dirigir un asunto; 3. En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”.

De manera que desde Sun Tzu hasta la RAE consideran la estrategia como un arte, para incomodidad y disgusto de quienes piensan que el término “arte” también es maltratado al bajarlo del bastidor de los lienzos o del noble pedestal de las esculturas.

Regresando al diseño, la RAE lo define así, “1. Traza o delineación de un edificio o de una figura; 2. Proyecto, plan; 3. Concepción original de un objeto u obra destinados a la producción en serie; 4. Forma de cada uno de estos objetos; 5. Descripción o bosquejo verbal de algo; 6. Disposición de manchas, colores o dibujos que caracterizan exteriormente a diversos animales y plantas”.

Es decir, que para la Academia las jirafas y los tréboles tienen su diseño particular, cuando yo entendía que la diferencia entre la obra de la naturaleza y la del hombre era el aporte del diseño como algo propio de este último, fundamental para la apropiación y la rápida transformación de su medio.

Si ya se abusa bastante de los conceptos estrategia y diseño, todo se complica más cuando se habla del “diseño estratégico”, la unión de dos términos vagos y difusos, no porque lo sean en sí, sino por la vulgarización a que han sido sometidos. Si me preguntan en un examen cuál es la diferencia entre estrategia de diseño y diseño de la estrategia, creo que opto por dejar el papel en blanco. El diseño, en el fondo, es imposible definirlo, al menos para un diseñador que, aunque lo siente, lo entiende y se expresa a través de él, no lo puede reducir a palabras.

diseño-estrategico

Es tan difícil como definir algo sencillo, como la hierba (el pasto, en lenguaje colombiano). El gran poeta norteamericano Walt Whitman (1819-1892) se expresó así en Hojas de hierba (ofreciendo excusas de antemano por la calidad de la traducción):

 “Un niño me preguntó: “¿Qué es la hierba?”, mostrándome sus manos colmadas; ¿Qué podía responderle yo? Ignoro, como él, qué es la hierba”. Y más adelante agrega: “Yo creo que una hoja de hierba no es menos que la diaria trayectoria de las estrellas”jf@machadoymolina.com

Fuente: www.proyectod.com

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