Para muchas empresas del negocio de la impresión, 2013 no fue un buen año. Aunque el primer shock provocado por la crisis financiera ha pasado, y para finales de año la Eurozona al igual que EEUU está poco a poco saliendo de la recesión, en muchos lugares, durante los primeros nueve meses del año, la demanda de consumo no fue del todo satisfactoria. Como barcos de pesca que amarrados al muelle sufren el oleaje provocado por el paso de un petrolero, algunas de las empresas de impresión más exitosas han sido sacudidas en los últimos años sin ser capaces de identificar, con exactitud, la razón. Lo que hubo de nuevo en 2012 y 2013 fue que, no sólo las compañías de impresión analógica, sino algunas de las más conocidas firmas de impresión digital se encontraron en dificultades. No afectó sólo a las empresas del sur de Europa donde, al contrario que la tendencia europea, las economías estaban lentamente volviendo sobre sus pasos. El problema afectó también a empresas estadounidenses, del centro y del norte de Europa, donde la situación económica general era significativamente más positiva.

Debe admitirse que el optimismo en esas regiones, por parte de la industria de la impresión, está creciendo de nuevo, de forma notoria, a medida que nos acercamos al fin del año. En octubre de 2013, por ejemplo, el 82% de las compañías, según informaba la circular mensual sobre competencia emitido por la German Federal Printing y la Media Association, consideraron que su situación de negocio fue satisfactoria o incluso mejor que la prevista. El pronóstico para 2014 en Europa y también en EEUU indica el incremento del crecimiento y, también, cierto grado de incremento en el consumo. Entonces, ¿fue 2013 sólo una tormenta en medio de un vaso de agua?

A pesar de las expectativas de negocio positivas, es totalmente concebible que el oleaje de 2013 fuese el presagio de algo más grande que, en los próximos cinco años, pudiera afectar al sector de la impresión, aunque esta vez también incluiría a las compañías de impresión digital. La capacidad instalada en los países industrializados todavía sigue siendo elevada y, simultáneamente, la competencia ocasiona que los márgenes en las aplicaciones estándar se mantengan bajos, no sólo en economías locales, sino también, a menudo, en las áreas de Europa del Este y Asia. El moderado incremento de los precios en los servicios de impresión en Alemania en 2011 y 2012 queda muy lejos de lo que se necesitaba para compensar el incremento de los costes de energía y materias primas. Igualmente, este fue un problema al que las compa- ñías de impresión digital se enfrentaron en muchos países.

Por ello, en octubre de 2013 el Dr. Eduard Neufeld, director general de Fogra Forschungsgesellschaft e.V., comparó la situación actual del sector de la impresión con la del sector automovilístico alemán de prin- cipios de los 90, y recomendó adoptar un concepto de consolidación similar. Este incluye incrementar la eficiencia, el desarrollo de nuevas marcas y un cambio sistemático hacia productos personalizados, y un fuerte enfoque hacia las tiradas cortas; una receta hecha a medida para la impresión digital.

En consecuencia, a principios de abril de 2013, Durst introdujo nuevos modelos de la excepcionalmente productiva gama Rho 1000 -la 1030 y la 1012- todos altamente automatizados, no sólo para un output “teórico”, sino también para un alto rendimiento constante y fiable. Esto significa que con la Rho 1030 se puede alcanzar una producción de hasta 1000m2/h sin incremento del personal. Esto permite a los impresores digitales abrirse a nuevos mercados como el de la impresión de packaging personalizado o displays con adaptación regional que, hasta ahora, por razones de costes, resultaban escasamente rentables, incluso con impresión analógica.

Nichos lucrativos, para compañías que pueden entregar rápida y de forma rentable conceptos exclusivos de muy alta calidad, los hay en áreas como la fabricación de stands para ferias, cartelería publicita- ria, diseño de interiores y decoración de tienda. Hoy, museos, marcas premium y proveedores de servicios en todo el mundo, demandan calidades de impresión tan buenas como las de la impresión Offset. Por ello, en 2013 Durst expandió la familia de impresoras P10 con cabezales de 10 picolitros presentadas por primera vez en 2012.

La Rho P10 160, lanzada en la Fespa en Londres, es un modelo de nivel básico con la última generación de cabezales Quadro Array 10 para una resolución de hasta 1000DPI que alcanza una productividad de hasta 100m2/h.

Actualmente, la necesidad de la más alta calidad en la representación de primeras marcas, es una demanda no sólo para los mercados occi- dentales sino que las marcas internacionales son vistas como representantes de la calidad premium en todo el mundo. Por tanto, Durst dio un paso significativo al entrar en el mercado chino en 2013 y exponer con su partner Shangai Haisun en la vigésimo primera Exhibición de Tecnología y Equipamiento de Publicidad y Rotulación (APPP Expo).

Las tres máquinas presentadas en la Exhibición (una Rho P10 320R, una Rho P10 250 y una Rho 500R) se vendieron allí mismo. La República Popular de China, con una tasa de crecimiento demográfico superior al 7.5%, seguirá siendo en el futuro un mercado de creciente importancia para los productores occidentales de bienes de equipo, como Durst Phototechnik AG.

¿Caerán Europa y los EEUU, con sus industrias de impresión sujetas a una fuerte competencia y presión sobre los márgenes, ante el dinámico crecimiento de las jóvenes naciones recientemente industrializadas, teniendo en cuenta la tendencia hacia los canales de publicidad electrónicos y los altos costes salariales y energéticos? La respuesta a esto ha sido incierta durante mucho tiempo. Sin embargo, desde que la impresión digital puede garantizar por si misma producciones industri- ales, fomentado por los economistas en fechas recientes con base en la idea de que empieza a recuperarse la estabilidad y remite la crisis en las economías nacionales, la producción está volviendo al primer mundo. En segmentos premium de moda y textiles de línea hogar, la tendencia se aleja de la producción en países emergentes y en vías de desarrollo y se están relocalizando grandes partidas de producción en el sur y el este de Europa. Porque, aunque los costes estructurales son aquí, en términos relativos, más altos, la mayor calidad y fiabilidad de los bienes de producción es, incluso, más crucial.

El progreso continuo de la tecnología inkjet, aparejado a los signifi- cantes cambios en las deseos de los consumidores finales en los países industrializados y, crecientemente, en los países emergentes, asegura que para el final de la década la industria de la impresión a nivel global cambiará una vez más y se relocalizará significativamente.

A largo plazo esto no debe de ser una mala noticia. Al fin y al cabo, la industria automovilística alemana de hoy está más en forma que en 1990, y está, incluso, adquiriendo un mayor volumen de negocio alrededor del mundo.

Fuente: www.durst.it

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